EL SUCESO ES EL FIN DE LA PARTIDA
Dos estudiantes que entran en la etapa final de su carrera, tienen que tomar la decisión de escoger una obra, luego de varios intentos fallidos, donde leen, leen y leen, pero no logran encontrar la obra que realmente las atrape. Creían que la escogida era, se habla de todas las posibilidades que tienen con ésta; los personajes, cómo serían, y sin duda alguna, muchos interrogantes más para su logro. Se empiezan a reunir en las tardes para entrar en detalles en el trabajo de mesa, pero leían y tampoco tenían ideas, nuevamente al reunirse, llegaron a la conclusión que no era la obra que definitivamente se estaba buscando. Al encontrarse con la profesora, le manifiestan su inconformidad con esta obra, hablan de la premura del tiempo y que si hacían cambio era solamente bajo su responsabilidad. El cambio se tenía que hacer efectivamente se hizo, y cada una ya en sus espacio: lee Orinoco, lectura que resulta algo confusa pero por lo menos el hecho de poder cantar y explorar con otro tipo de necesidades, ya a nivel corporal, se convertía en algo emocionante y que justo en esos momentos ya empezaba a revelar que esto era lo que se estaba buscando. Se hizo un cronograma de actividades para hacer el trabajo con la obra más rígida y poder ver resultados prontamente, es decir, el primer encuentro con la obra, ejercicios de personaje, acciones e improvisaciones en la que se fue dándo vida al montaje.
ABORDANDO EL TEXTO:
Después de varias lecturas rigurosas del texto nos dimos cuenta de la importancia de dividir esta obra de dos actos, en cuatro momentos, para así empezar el proceso de montaje, partiendo del análisis de los sucesos y la improvisación de los mismos. Así con este método hemos abordado ya tres momentos del montaje y abordaremos el cuarto. La línea que seguimos entonces es la siguiente: Análisis de los sucesos principales, improvisación de los sucesos y consolidación del momento. (Qué queda, qué se quita).
Una vez, intentamos abordar uno de los momentos mediante la memorización mecánica del texto, pero nos dimos cuenta que no nos ayuda para nada, ya que nos frena en el proceso de creación, las acciones no fluyen por estar pendiente del texto como tal. “Realmente analizar la línea de sucesos es importante porque mágicamente las acciones y la interpretación empiezan a notar en la obra, de los hechos, de los sucesos, es decir la fabula de la obra”[1]
Por eso fue que al iniciar entonces con el proceso de montaje, nos pusimos la tarea de determinar los sucesos, hechos activos, para así empezar a improvisar sobre ellos, dándonos cuenta de que es una técnica importante para la aprehensión significativa del texto, ayudándonos así a tener más dominio y relajación en la escena. La línea de sucesos nos ayuda a asimilar la obra, a colocarnos y a existir en medio de objetos imaginarios, de una vida inventada, que se hace verídica, al preguntarnos: ¿Dónde?, ¿Qué?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Por qué?
Constantin Stanislavsky decía: “Es preciso realizar las acciones del personaje, por medio de las acciones de uno mismo pues así es posible comportarse de una manera sincera y veraz”[2]. Y precisamente son los sucesos los que nos llevan a ejecutar estas acciones. María Knébel, en su libro el último Stanislavsky, nos dice: “Es importante para conocer la esencia de la obra que haya: una percepción real de la vida del personaje, no solo espiritual si no también corporal”. [3]
Esta percepción corporal nos ayuda de manera significativa y productiva en el proceso creativo, puesto que, así como actores podemos sentir la vida del cuerpo del personaje y por ende también sus pensamientos, sus deseos, ideas y sentimientos que se expresan con acciones físicas concretas. Porque la unión entre la vida física y espiritual es indisoluble, porque justamente un estado emocional caracteriza una acción.
Hallar la línea de sucesos exige una fuerte selección de medios expresivos que nos ayudan, que tanto la vida corporal como espiritual de la escena sean extraídas de lo más profundo de la obra.
La línea de sucesos nos invita a la acción-reflexión, encontrando un camino inconsciente que le da sentido a la escena.
“Cuando estudiamos una obra sin pasar a través de los sucesos, sin tener en cuenta una sucesión ininterrumpida, pasamos por alto la ley de la dramaturgia: La ley de la acción que ha introducido el dramaturgo durante la creación de su obra pues los sucesos en una obra son lo principal”[4]
En la obra, los sucesos, los hechos activos son los cimientos para construir una escena o en nuestro caso, un momento, (son)?? es el sustento que origina la acción. Es por esto que el fin principal de empezar la construcción de un momento (escena), es centrarnos primero en percibir los sucesos fundamentales, para encontrar en ellos una idea oculta que será aprovechada y desarrollada en la improvisación, un estado creativo del actor que significa vivir y permanecer activo en la escena.
Es así pues como hemos ido abordando este proceso, de una manera rápida puesto como se dijo al inicio, la premura del tiempo que inició hace un semestre.
[1] STANISLAVSKI, Constantin. El trabajo del actor sobre su papel.
[2] KNÉBEL, María. El ultimo Stanislavsky, análisis activo de la obra y el papel. Editorial Fundamentos.
[3] Ibíd, pág. 40
[4] Ibíd., pág. 40.
muñekita te deseo mucha suerte en esos proyectos
ResponderEliminarme alegra mucho q te este llendo bn
besos y abrazos
Daniel